Los problemas sociales existen todo el año

Hace unas pocas semanas, se produjo una pequeña tormenta en el ambiente político-social de Israel, alrededor de las cifras de la pobreza en el país.  Pero esa tormenta parece formar parte de un ritual al que la sociedad israelí se ha ido acostumbrado rápidamente. Hasta hace unos años, la tormenta referida estallaba alrededor de las fiestas del Año Nuevo judío, oportunidad en la cual el el Instituto del Seguro Nacional (Bituaj Leumí) publicaba su Informe anual sobre Pobreza y Brechas Sociales y los medios de comunicación se rasgaban las vestiduras, asombrándose y lamentándose del tamaño (¿inesperado?) de esos problemas … y aqu’i no ha pasado nada. La tormenta descansaba hasta el próximo año y la próxima publicación del Informe anual(desde el 2008, esa presentación se pasó a noviembre y luego a diciembre, sin cambios en el ritual).

Este año la publicación  del Informe de Bituaj Leumí -a comienzos de este diciembre- fue seguida casi de inmediato por la presentación del Informe Alternativo de “Latet”, un organismo no gubernamental (ONG) israelí. Entre ambos informes existen grandes diferencias en el orden de las estimaciones del tamaño de la pobreza.  Las cifras del Informe del Bituaj Leumí, que se refieren a 2014, estiman el número de pobres en Israel para ese año en 1.709.300 personas, de las cuales 776.500 serían niños. El informe de Latet, cuyas estimaciones se derivan de encuestas realizadas durante el segundo semestre de 2015, con una metodología esencialmente diferente a la del Bituaj Leumí, ubica el total de personas pobres en 2.624.000, de las cuales 998.000 serían niños.

La enorme diferencia entre ambas estimaciones -de casi un millón de personas- no se encuentra en el período de las estimaciones respectivas (año 2014 frente a 2015), sino más bien en el método de medición -y de caracterización- de la pobreza. El Bituaj Leumí define la línea de pobreza en base a los ingresos recibidos en los hogares, y establece esa línea como la mitad de la mediana del ingreso promedio por habitante en el país (con correcciones que toman en cuenta, entre otras cosas, el tamaño de los hogares). Este procedimiento es el que se utiliza también en el resto de los países de la OECD, lo que permite establecer comparaciones entre ellos.

Por su parte, Latet presenta un ejercicio -que ya había tenido inicios en su Informe Alternativo 2014- basado en la utilización de un Indice Multidimensional para estimar la pobreza en Israel, tomando en cuenta cinco dimensiones que la caracterizan a nivel individual: dificultades de acceso a la vivienda, niveles de inseguridad alimentaria, carencias en la educación, problemas en el acceso a la salud y dificultades para enfrentar la carestía de la vida. De acuerdo a lo que manifiesta Latet en su Informe Alternativo 2015, este Indice es el primer intento de aplicar esa metodología en un país desarrollado, por lo que no se cuenta aún con experiencias comparables.[1]

Está demás señalar que esas presentaciones también generaron la habitual tormenta en los medios de comunicación, alarmados por el tamaño del problema … pero la tormenta también ha pasado ya, cumpliendo así con el ritual establecido.

Lo curioso, sin embargo, es que  el Informe Alternativo de Latet, al rendir cuentas de uno de los resultados de su encuesta, referido a la actitud del público israelí frente al tema de la pobreza, encuentra que el 63% de ese público sitúa la pobreza como el problema más importante que debería enfrentar el gobierno, aún por encima del de la seguridad. Y en cuanto a  la pregunta de a quien le corresponde la responsabilidad principal por disminuir los niveles de pobreza, el 70% señala al gobierno, aunque el 67% opina que el gobierno le asigna baja prioridad al tema o simplemente no lo considera dentro de sus preferencias.

He aquí lo que aparece como una incongruencia. Por un lado, la opinión pública parecería sólo preocuparse seriamente del problema de la pobreza (y de la distribución del ingreso) en los momentos en que los medios de comunicación difunden las estadísticas que muestran el nivel que este problema alcanza.. Por otra parte, parecería que a la población le preocupa tanto el tema, que culparía al gobierno por la falta de soluciones para terminar con él, o al menos disminuir su gravedad. Pero aparentemente esas preocupaciones no se reflejan en la forma que la sociedad emite su voto, una y otra vez,  en las elecciones nacionales. Y de esta forma persiste en la economía el modelo neoliberal,  pese a que ya ha probado su incapacidad para construir una sociedad socialmente justa, así como persiste en la política la doctrina del estatus quo que, querrámoslo o no, está condicionando el futuro del país.

La Comisión para Combatir la Pobreza, establecida a mediados  de 2013 y presidida por Eli Alaluf, expidió un informe a mediados de 2014, proponiendo una serie de medidas y de refuerzos presupuestales en varias áreas -estos últimos del orden de poco menos de 7 mil millones de shekel anuales- con el objetivo de reducir los niveles de pobreza, en diez años, a la mitad de lo que representan actualmente, para poder alcanzar el mismo nivel que el promedio actual de los países de la OECD.  ¿Cuantas de las recomendaciones del Comité han sido incorporadas al Presupuesto recientemente aprobado (y cuya aprobación se ha alabado como un triunfo y una consolidación de la actual coalición de gobierno)? .

 

 

 

 

 

[1]    Este índice está basado en la llamada Medida Individual de Escasez (Individual Deprivation Measure, en inglés) que está siendo experimentada recientemente en varios países en desarrollo, con el apoyo de Australia, Ver el informe de esta experiencia, publicado en febrero de 2015, en  el sitio Web  https://www.iwda.org.au/assets/files/IDM-Report-16.02.15_FINAL.pdf